Asprima ve la solución en la formación de los jóvenes, una inmigración cualificada y subidas de salarios
12/10/2017
«Hay mucha más construcción de viviendas que mano de obra. Y eso genera tensiones”. Así de contundente se muestra Juan Velayos, consejero delegado de la inmobiliaria cotizada Neinor Homes. “Para nosotros no hay un problema de costes, porque hacemos contratos de llave en mano con las constructoras (con precio cerrado), pero nos preocupan más los plazos”, añade.
Éste es un caso particular que se está generalizando en la obra residencial debido a la recuperación del sector tras años de parón. El número de viviendas iniciadas para este año puede duplicarse o incluso triplicarse respecto al mínimo de 30.000 casas y el objetivo es alcanzar en los próximos años una velocidad de crucero de entre 125.000 y 150.000 viviendas anuales. Lejos quedan las más de 800.000 unidades que se llegaron a tocar en el pasado boom.
“Mucha gente que vivió los años de bonanza se ha jubilado o se ha cambiado a otros sectores. Falta gente joven que quiera ir a la obra, porque en este sector la experiencia y la formación sobre un oficio se obtiene sobre todo en la obra”, explica Ana Hernández, presidenta de la comisión de formación de la patronal de promotores madrileña, Asprima.
La Encuesta de Población Activa (EPA) recoge que en el primer trimestre de 2008, cuando terminaba el anterior ciclo alcista, 1.470.000 personas trabajaban en la edificación residencial, frente a los 435.800 profesionales de la última oleada, del segundo trimestre de 2017. Toda la construcción llegó a contar con más de 2,4 millones de afiliados, que se han reducido a los 1,06 millones actuales.
“A los jóvenes no les interesa ir a la obra. Los salarios oscilan de 1.000 a 1.500 euros, muy lejos de los 3.000 o 4.000 euros que ganaba un albañil antes. Prefieren no pasar frío o calor. La obra es dura. Creo también que es una cuestión familiar y me pregunto si hay padres que les parece estupendo que sus hijos sean ninis”, añade la responsable de la patronal.
La mayor parte de las promotoras contratan a una constructora para realizar la obra, que a su vez, subcontrata a empresas o cuadrillas para los distintos oficios. Son estas constructoras las que se están enfrentando con el problema de encontrar trabajadores para la obra.
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